martes, 20 de junio de 2017

Globeros en la niebla: 4000 en Cantabria - 15 de Junio de 2017

El pasado jueves por fin me decidía a ir a la zona centro de Cantabria a conocer los puertos más importantes de la zona.
150kms y 4000m de desnivel con las subidas a Alisas, Los Machucos, Lunada, Estacas de Trueba, Braguía y El Caracol.
En compañía de Javi y Joseba tenía pensado conocer los preciosos puertos de la zona pasiega, o eso creía...



Salimos de Liérganes poco antes de las 9 de la mañana. La temperatura es fresca y la niebla está algo por encima de nosotros. Tenemos unos 3-4kms llanos para poder calentar antes de comenzar la primera subida del día.



Comenzamos a subir a Alisas. Nos esperan unos 8kms al 6% sin grandes rampas.



El trazado y el paisaje parece bonito, pero en seguida nos metemos dentro de la niebla y no vemos nada.


Tranquilamente vamos ganando altura a base de herraduras. En una de ellas se encuentra este curioso homenaje al ciclismo.



Coronamos Alisas sin ver nada, pero con la esperanza de que la niebla siga subiendo y nos permita ver los bonitos paisajes de la zona.



Bajamos despacio Alisas ya que el asfalto está mojado. Ésta será una de las tónicas del día y tendremos que bajar todos los puertos extremando la precaución.
A nuestra derecha podemos ver parte de la subida a Los Machucos. Joseba nos indica donde están las zonas más duras de la subida.




Comenzamos la subida a Los Machucos al lado de la estatua del burro Carlos. La primera rampa es al 17% y nos deja muy claro que no va a ser una broma, jaja.



Fuera de la niebla aún, podemos ver el paisaje y a nuestra izquierda parte del descenso de Alisas.



Los dos primeros kilómetros alternan rampas que llegan al 25% con descansos. Entonces pese a la dureza de las rampas se puede subir con relativa solvencia.


Esta es la rampa más dura. Está entre dos descansos y llega al 25%, lejos del 28-29% que marcan algunas altimetrías. Además, al estar situada entre dos descansos superar esta rampa se trata más de una cuestión de técnica y equilibrio sobre la bici que de fuerza, siempre que se disponga de un desarrollo adecuado.


Después del segundo descanso amplio de la subida vuelven las rampas duras, en este caso mucho más constantes. Casi todo el tiempo superan el 10%.


Después nos metemos en un hayedo con varias herraduras. Pero también nos volvemos a meter de lleno en la niebla por lo que otra vez no vemos nada.


Coronamos Los Machucos, también conocido como Collao Espina, dentro de una espesa niebla que apenas nos deja ver 15 o 20 metros más allá de nuestra posición.
Me quedo con la sensación de que siendo una subida muy dura, como sucede en muchos casos, no es tan dura como la venden.




Bajamos Los Machucos de nuevo muy despacio. El piso lleno de gravilla, mojado, la pendiente y la niebla no ayudan a hacerlo a gran velocidad.


Acabamos la bajada y llegamos a la carretera que sube al Portillo de Lunada, que es la siguiente dificultad del día.
Tras un café en San Roque de Riomiera proseguimos la subida. La pendiente es suave y muy constante, siempre rondando el 6%.



Los kilómetros que hacemos fuera de la niebla no defraudan y muestran un paisaje muy bonito.






Pero a unos 8-9kms de la cima nos volvemos a meter en la niebla. Tenemos esperanza de salir pronto de ella y vamos haciendo apuestas sobre la altitud a la que rebasaremos la niebla.



Pero no hay manera. Coronamos de nuevo en medio de una espesísima niebla y ya perdemos la esperanza de salir de ella en todo nuestro trayecto por Cantabria.


Comenzamos a bajar hacia Las Machorras, y tras 300m salimos de la niebla. Estaba claro, la nube está atrapada en la cordillera y no veremos nada en cuanto volvamos a Cantabria.




Al estar tan despejado decidimos subir al Picón del fraile, pero tras apenas 2kms de subida los militares salen a nuestro paso y nos dan la vuelta.





Bajamos a Las Machorras por una carretera muy botosa. Tras un bocadillo más que merecido comenzamos a subir a Estacas de Trueba con más de 30º en el termómetro.


Esta vertiente es muy suave, apenas 11kms al 3%, pero el calor y el mal estado del piso al estar en obras, endurecen la subida.


A esto le unimos un más que generoso viento de cara según nos acercamos a la cima.


Coronamos Estacas de Trueba, y a la espesa niebla se une un orbayo que moja bastante.


La bajada es todavía más lenta que las anteriores ya que a la poca visibilidad se une el frío y la molesta lluvia. Pese a llevar muy buenas piernas, empiezo a pensar si hay alguna opción de evitar las dos últimas subidas porque ya estoy hasta los huevos narices de la niebla y de mojarme.
Esta vez tardamos muchos kilómetros en salir de la niebla. Al poco de salir vemos a nuestra izquierda la fallida estación de tren que nunca llegó a entrar en servicio.


Llegamos a Vega de Pas donde tomamos un café para entrar en calor. Javi y Joseba también pensaron en evitar alguna subida para no mojarnos más. Pero Braguía hay que hacerla si o si, y después nos saltamos el Caracol.


Braguía es una subida sencilla, unos 6kms al 6%. En seguida nos metemos en la niebla y nos vemos nada. Y lo peor es que orbaya un montón y nos estamos calando.



Coronamos Braguía en medio del mayor hastío. Sólo nos entretiene el GPS de Javi, que también le ha sentado mal la lluvia y da datos confusos, jaja.


Bajamos a Selaya y parece que en este valle la niebla está un poco más alto. Llegamos al cruce del Caracol, y tras pasarlo unos 100m empezamos a hablar en broma sobre si se ve la cima del Caracol más clara. Tras preguntar a unos cicloturistas que bajan de allí decidimos subir al Caracol.


Es un puerto más serio, con 10kms de subida y varios kms al 7-8%. La niebla, pese a no dejarnos ver, no moja tanto, y subimos a buen ritmo.


Coronamos el Caracol tras otra subida en la que sólo hemos visto niebla, asfalto y quitamiedos, jaja.
Llevamos casi 4000m y llevo las piernas de mi vida. Voy a tener que inventar algún artilugio que me vaya echando agua por encima cada poco para ir fresco en las rutas, jaja.


Bajamos de nuevo hacia San Roque de Riomiera. De allí tenemos unos kilómetros de descenso por el valle con un par de repechos intercalados.



Para redondear el día, y en un momento en que volvía a orbayar con ganas, Joseba pincha la rueda delantera.


Llegamos a Liérganes con casi 4000m de desnivel en 150kms. En este caso, más que nunca, lo mejor de la ruta es la compañía. Los paisajes ya los veré en otra ruta, que siempre van a estar ahí. El agradable día de conversaciones con Javi y Joseba, dos verdaderos cracks, es irrepetible.




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